… Todos dicen que murió de frío...
- Sonrisas en gotaaaaas…. – gritaba Juan García desde su puestillo hecho con una mesa de madera vieja plegable y un raído mantel que en un tiempo fue blanco – venga por sus gotitas pa’ estar contentooooo
Doña Amelia, acompañada de su criada Petra, se acercó un poco indecisa a Juan
- ¿Y si funcionan Juan?, porque ya he intentado de todo, y mi esposo sigue sin sacar ni una sonrisa. ¡Hasta le hice cosquillas! Estoy a punto de llevarlo al cura…
- No patroncita, mire que con 20 gotas diluidas en un litro y que se la tome de agua de uso, ya no habrá ni como lo calle…
Petra lo atajó de un modo un tanto brusco
- Y ¿porque no se las vende a la loca del 18?…
- Bueno Petra, no le llames así a Carmelita, ¡pobre criatura!, se cuenta que hace unos años sufrió una tristeza indecible, tan grande y profunda como nunca la había sentido… y de la cual nunca se pudo recuperar, que la llevaron con chamanes, brujos y frailes… que le dieron barridas, limpias y extremaunciones…
- Pos si patrona, pero ni estiró la pata, ni se levantó de la cama ni nada…
- En eso tienes razón, dice la gente que seguía ahí entretenida en acumular lágrimas… pero le gustaban los cuentos de hadas…
- Pero pos pa’ cuando entenderá que son purititas inventadas
- Si intentara con estas gotitas, se le quitaría patroncita, se lo juro – añadió Juancho
- Esta bien Juan, démelas, me las llevo… ahí Petra se las paga.
Y se fue mientras Petra sacaba unos pesos del rebozo y se los entregaba a Juan
- Ay, Juancho, más le vale que no me engañe a la patrona, porque si no se las verá conmigo
- Oras Petrita, hasta me ofende… pos ¿cuando la he engañado?…
- Pos no Juancho, pero la andas convenciendo con el cuento de la loca esa… aluego si tiene pesadillas, soy yo la que se desvela por queriéndoselas quitar…
- No Petrita, se lo juro… y oiga Petrita, ¿me deja acompañarla a su casa?
- No Juancho, no la hagas… - dijo escondiendo una sonrisilla – será otro día…
Y se fue contonéandose dejando al Juancho ilusionado… esperando aquel ‘otro día’… y mercando sus gotitas, para cualquier iluso que buscara un remedio un día cualquiera y tontamente le creyera…
… Yo sé que murió de amor…
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